Cada «no» cuenta

  • Fuente: Yo Sí Sanidad Universal

Los mensajes que se han lanzado desde la administración, los cambios informáticos (determinantes) que se han puesto en marcha desde la entrada en vigor del RDL 16/2012, las estructuras jerárquicas, la precarización laboral y el racismo institucional y social pueden formar un muro difícil de franquear. Eso sí, un muro encarnado en una persona que dice «no».

La ONG Médicos del Mundo Mallorca y la coalición Mes per Mallorca han denunciado lo que consideran es «la primera muerte» consecuencia del Real Decreto – Ley 16/2012: el fallecimiento de un hombre senegalés, Alpha Pam, enfermo de tuberculosis, por no recibir atención sanitaria tras haberla solicitado en tres ocasiones en Mallorca.

Quizás esta historia pueda parecer increíble. No para las personas que se han quedado sin tarjeta ni para las redes de apoyo de éstas. Lamentablemente, la narración de los hechos resulta demasiado común: interpretación de un estado de enfermedad de acuerdo a si la persona tiene o no tiene tarjeta sanitaria, con el consecuente rechazo si es este último caso; amenaza de facturación como estrategia que disuade a la persona de exigir que se la trate.

En ocasiones, esto es exactamente lo que ocurre, en Mallorca y en Madrid. Si preguntas a cada una de las personas que te vas encontrando en esa madeja caótica en la que se convierte un centro sanitario si no tienes tarjeta sanitaria, es probable que muchas te digan «seguro que se le atiende, pero yo aquí no puedo, vete a…»

La dispersión de la responsabilidad hace que, en ocasiones, para pedir una consulta con un especialista en un hospital con un volante de urgencias en el que se solicita cita preferente tengas que ir a un centro de salud a que te den de alta en el sistema, con la promesa de que una vez en el ordenador ya se podrá gestionar esa cita, que empieza a parecer más un favor personal que una cuestión de justicia.

En los hospitales se puede dar de alta a las personas sin tarjeta. Se debe, de hecho. Pero los mensajes que se han lanzado desde la administración, los cambios informáticos (determinantes) que se han puesto en marcha desde la entrada en vigor del RDL 16/2012, las estructuras jerárquicas, la precarización laboral y el racismo institucional y social pueden formar un muro difícil de franquear. Eso sí, un muro encarnado en una persona que dice no.

Es imperiosa la necesidad de que todas las personas que, o tenemos la potestad de decir «si» o «no» (profesionales sanitarias y no sanitarias) o podemos influir en esa decisión (usuarios y usuarias), nos planteemos nuestra parte de responsabilidad en que sucedan hechos tan profundamente injustos como la muerte de Alpha Pam. Que pensemos dónde reside nuestro deber y actuemos en consecuencia. Porque cada «no» cuenta.

Yo Sí Sanidad Universal