Comunicado: Señora ministra, exigimos respuestas

  • Fuente: Yo Sí Sanidad Universal

Hoy, señora ministra, estamos aquí para contarle que no vamos a cejar en nuestro empeño de obtener respuestas y de hacerle llegar, cada día, las historias de las personas afectadas por su Real Decreto de Exclusión Sanitaria, hasta que se decida a retirarlo.

En este segundo aniversario de la aprobación del Real Decreto Ley 16/2012 de Exclusión Sanitaria, las personas que formamos parte del movimiento Yo Sí Sanidad Universal estamos aquí para exigir respuestas a la ministra Ana Mato. Estamos hoy aquí, de esta forma, porque todos nuestros anteriores intentos de romper su silencio por las vías oficiales han fracasado invariablemente.

Hoy le exigimos respuestas, porque después de dos años de aplicación de su Real Decreto constatamos que sus efectos no han sido otros que la sustitución del modelo sanitario que teníamos, universal y redistributivo, por otro en el que los derechos se han convertido en privilegios, la instauración de un régimen de apartheid sanitario que ha excluido del derecho a la salud a cientos de miles de residentes en España y la introducción de un enorme caos y discrecionalidad en la accesibilidad a la asistencia sanitaria en las distintas Comunidades Autónomas.

La señora ministra repite impasible que la sanidad en España sigue siendo «gratuita y universal» y, sin embargo, en estos últimos dos años hemos constatado cómo diariamente se niega la asistencia sanitaria tanto en centros de salud como en hospitales, cómo se exigen compromisos de pago en urgencias y cómo se emiten facturaciones por urgencias que incumplen su propio Real Decreto.

Hemos constatado cómo mujeres embarazadas no acuden a sus centros de salud por temor a una facturación, cómo se retrasa la asistencia a menores porque ya no tienen todos una tarjeta sanitaria, cómo personas con enfermedades crónicas dejan de tomarse parte de su medicación porque no pueden pagársela.

Hemos constatado la desinformación de los profesionales, el laberinto administrativo que se ha generado para conseguir atención sanitaria, las decenas de categorías de ciudadanos en las que nos habéis dividido.

Se estima que se ha retirado la tarjeta sanitaria a cerca de 800.000 personas, y todas ellas continúan financiando el Sistema Nacional de Salud a través de sus impuestos. ¿Cómo se atreve a hablar de universalidad, señora ministra?

Mientras articulistas en revistas tan prestigiosas como The Lancet o The British Medical Journal critican su reforma sanitaria por haber erosionado la universalidad de la atención e ir en contra de las recomendaciones de la ONU; mientras la justicia va dando la razón a las Comunidades Autónomas en su oposición al Real Decreto de Exclusión Sanitaria; mientras los autos del Tribunal Constitucional respaldan la protección del derecho a la salud; mientras el Comité de Derechos Sociales del Consejo de Europa y el Comisario de Empleo y Asuntos Sociales de la Unión Europea condenan la retirada de la tarjeta sanitaria tanto a las personas sin residencia legal como a los y las emigrantes españolas en situación de desempleo que pasen más de 90 días fuera de España; mientras la mayoría de médicas y médicos rechaza su Real Decreto y mientras once Comunidades Autónomas se niegan a aplicarlo o han desarrollado programas especiales que intentan paliar algunos de sus efectos; mientras todo esto pasa, usted, señora ministra, sigue repitiendo que la sanidad en España es «universal y gratuita».

¿Miente usted, señora ministra? ¿Miente, o es que cierra usted los ojos a lo que sucede en los centros de salud y hospitales públicos españoles cada día y a la realidad que figura cada vez con más frecuencia en las páginas de los periódicos? ¿En qué mundo vive usted?

No puede usted engañarnos, señora ministra. Porque quienes integramos Yo Sí Sanidad Universal, en nuestra labor cotidiana de desobediencia civil a su Real Decreto, vemos diariamente sus consecuencias; vemos el sufrimiento, el miedo y el abandono, la injusticia y la exclusión que sufren miles de personas como resultado de su reforma.

Vemos personas enfermas que no pueden pagarse la medicación, personas enfermas a las que se les niega la atención por su situación administrativa o laboral, víctimas de violencia machista que no pueden acceder a la atención sanitaria por carecer de tarjeta, profesionales sanitarias y no sanitarias que quieren atender y se encuentran con innumerables trabas.

Todo esto, señora ministra, está sucediendo aquí, en España, todos los días, por mucho que usted siga negándolo. En el tiempo que lleva en vigor su Real Decreto han fallecido al menos dos personas. Dos personas que no recibieron la asistencia que necesitaban porque usted les hurtó su derecho. ¿Se acuerda usted de Alpha Pam, señora ministra? ¿Se acuerda usted de Soledad Torrico? ¿Cuántas personas más tienen que morir para que usted reaccione?

Hoy, señora ministra, estamos aquí para contarle que no vamos a cejar en nuestro empeño de obtener respuestas y de hacerle llegar, cada día, las historias de las personas afectadas por su Real Decreto de Exclusión Sanitaria, hasta que se decida a retirarlo. Estamos aquí para exigirle a usted que deje de mentir. Para exigirle la derogación de esta ley inmoral, injusta y asesina. Para informarle de que profesionales de la salud, usuarios y usuarias unidas, seguiremos luchando a través de la desobediencia civil contra su Real Decreto, hasta conseguir su derogación.

Es por esto que animamos desde aquí a todo el mundo a grabar su propia videocarta contándole a la #Queridaministra qué significa para ellas el decretazo. Porque no nos vamos a cansar de hacerle llegar nuestro mensaje.

Si la salud es un derecho, defenderla es nuestra obligación.

¡Derogación del RDL 16/2012!

Yo Sí Sanidad Universal