Desobediencia civil frente a la reforma sanitaria

Entrevista a Marta, miembro de Yo Sí, Sanidad Universal, y pieza clave en la formación y difusión de los Grupos de Acompañamiento en Madrid.

Marta Pérez no sabía mucho de legislación. Estudiante de doctorado de Antropología, nunca había tenido que bucear entre artículos y disposiciones, desentrañar las claves de una nueva normativa. Pero en mayo del año pasado se convirtió en toda una experta. Al menos en el Real Decreto 16/2012, el que excluye a los inmigrantes irregulares de la atención sanitaria pública.

Indignada por las consecuencias que iba a acarrear su aplicación, la joven decidió plantar cara a la ley y junto a un grupo de sanitarios y voluntarios de redes de apoyo a inmigrantes, formó la plataforma Yo sí, sanidad universal, que promueve la "desobediencia civil frente a la reciente reforma sanitaria".

«El modelo anterior era universal, todo el mundo tenía derecho a la atención sin excepciones», explica Marta, «pero ahora se está dejando fuera a mucha gente y eso es una barbaridad».

Por eso, continúa, la plataforma ha estudiado a fondo la legislación y «a través de una interpretación muy abierta» de las disposiciones, busca la manera de conseguir que el acceso a la atención sanitaria esté abierto para todo el que lo necesite.

«Lo primero que constatamos fue una enorme confusión», señala la joven. «No ha llegado la suficiente información sobre cómo se iba a aplicar el Real Decreto, había mensajes contradictorios, lo que ha provocado que en cada sitio se esté aplicando de una forma diferente», añade.

En este sentido, uno de los objetivos de la plataforma es informar a profesionales sanitarios y usuarios de lo que supone el decreto y de cómo hacer prevalecer sus derechos. «Nos hemos encontrado con gente que, siguiendo literalmente la normativa, debía ser atendida, como aquellos que estaban en tratamiento antes del 31 de agosto, pero, por esta descoordinación, seguía fuera del sistema», indica.

Además, en los casos en los que la normativa no contemple la atención, Yo sí, sanidad universal «anima a que prevalezcan otras leyes, como la Ley General de Sanidad», que prima la atención universal al enfermo frente a otras consideraciones.

Entre las acciones que organiza la plataforma una de las más destacables son los "Grupos de Acompañamiento", una herramienta que principalmente pretende conseguir que las personas que se quedaron sin tarjeta sanitaria el 1 de septiembre de 2012 sigan teniendo acceso al médico.

Talleres informativos

En estos meses, Marta ha acompañado a decenas de personas al centro de salud o al hospital. En algunos casos, relata, se ha encontrado con una negativa difícil de soslayar. «Pero en la mayoría, con la información se ha conseguido la atención, porque las personas tienen claro que su compromiso está por encima de lo que establezca un real decreto», subraya.

El caso que más le ha marcado es el de una señora mayor de origen latinoamericano que padecía diabetes y había sufrido una parálisis facial. Después de 15 años en España trabajando como cuidadora se había quedado sin trabajo y, por tanto, también sin tarjeta sanitaria. «Tenía cita con el endocrinólogo, con el neurocirujano, la rehabilitación… pero como vieron que no tenía tarjeta, la llamaron enseguida y le dijeron que no acudiese. No sabía qué hacer, su marido se había muerto y se sentía muy sola», recuerda Marta.

Finalmente, su situación se pudo solucionar, "pero hay otros muchos en su situación", señala esta estudiante, que se indigna cuando escucha a Ana Mato decir que en España no hay problemas con la atención sanitaria.

Desde la creación de Yo sí, sanidad universal se han creado más de 20 grupos de acompañamiento en distintos barrios Madrid, y la iniciativa no deja de crecer. Además de acompañar a personas en situación irregular, estos grupos también organizan talleres informativos en los centros de salud y otras acciones de concienciación.

«Hay mucha gente implicada, mucha gente que ha plantado cara a la ley», señala Marta.

«Esto es una reacción natural. Si el Real Decreto ha tratado de romper el vínculo entre el médico y el paciente, lo único que hace el grupo, la sociedad, es unirlo de nuevo», concluye.

Yo Sí Sanidad Universal