«Por este camino las personas con adicciones estarán peor atendidas y sus posibilidades de recuperación serán menores»

Nuestro compañero Nacho entrevistado en INdependientes (revista especializada en adicciones)

El movimiento social es imprescindible para mantener el equilibrio democrático. Ayuda a recordar a los que gobiernan que han llegado al poder por el voto ciudadano, y que por lo tanto, sus acciones tienen que destinarse a gobernar con responsabilidad. Cuando algo no funciona o se pierden derechos, el papel de las plataformas como ‘Yo sí sanidad universal’ es imprescindible. Responde a la entrevista Nacho Revueltas Lucas, médico de familia y miembro de esta plataforma.

Carlos. Padece esquizofrenia. «Ya no me atienden en el ambulatorio. Me dicen que como no tengo papeles no me pueden dar otra tarjeta sanitaria. Ni las medicinas…»

Yunia. «Mi padre tiene permiso de residencia, pero le deniegan la tarjeta sanitaria. Y como su cáncer no es rentable, tampoco le aseguran en la sanidad privada».

Mohammed. «No tengo dinero y tampoco mi enfermedad puede esperar. No sé cómo podré pagar el resto, porque tampoco consigo trabajo».

Julio. «Como no puedo pagar las medicinas, tendré que priorizar cuáles tomo (…) Es una cuestión de derechos humanos, con o sin papeles somos personas».

Silvia. Anciana sin atención médica. «Tiene una fuerte infección urinaria para la que necesita medicación y está paralizada de cuerpo entero, con una grave afección en los intestinos.»

Pregunta. Todos son testimonios que se recogen en la página web de ‘Yo sí sanidad universal’. ¿Si somos todos humanos, por qué hay un trato diferencial?

Respuesta. Creo que todo parte de la elección que hacemos al decidir cómo mirar la vida y cómo mirar al otro. Cuando elegimos hacer una lectura mercantilista despojando a la persona de su condición humana, el otro deja de ser un igual, y por lo tanto, deja de tener mis mismos derechos. Se «cosifica» al ser humano y se le trata en función de su condición administrativa.

¿Cómo es nuestro sistema de salud?

R. Habría que decir que nuestro sistema «era» un sistema público, eficiente, y casi universal. Era un sistema envidiado por muchos países porque con un presupuesto muy inferior al del resto de países de nuestro entorno, poseía unas prestaciones de alta calidad y contribuía a una de las mayores esperanzar de vida del mundo occidental.

¿Y cómo es ahora? Nuestro sistema está inmerso en un proceso de fragmentación y de pérdida de identidad. Se ha cambiado el modelo hacía un modelo de mercado al que ya no pueden acceder los más vulnerables. El sistema se hace trocitos para venderlo al mejor postor y que puedan hacer negocio empresas con afán de lucro, perdiéndose la homogeneidad, la cohesión y la vocación de servicio al ciudadano que hasta ahora tenía.

P. ¿Qué busca el gobierno con lo que se puede definir como «desmantelamiento de la sanidad pública»?

R. Aunque oficialmente busca el ahorro, ya hay suficientes datos y ejemplos que van en contra de esa teoría. En realidad hay un enorme interés por parte de las empresas, que ven limitados sus beneficios en otras áreas de negocio, en recibir concesiones de servicios públicos a fin de mejorar su cuenta de resultados. La teoría de que las empresas privadas gestionan mejor y dan la misma calidad cada vez es menos creíble. Baste como ejemplo el rescatado hospital de Alzira, o los datos sobre pérdida de calidad o aumentos de los índices de mortalidad en el Reino Unido. De la única manera que hasta ahora han demostrado ahorrar, es bajar los sueldos de los empleados como en el reciente caso de la lavandería central de la Comunidad de Madrid.

P. ¿Se va a poder recuperar todo lo que ahora se está perdiendo?

R. Es muy difícil. Se tardan muchos años en construir un sistema de calidad, en generar confianza, en tejer redes de coordinación entre niveles asistenciales…Aún así, si éste proceso se invirtiera, si se derogasen el RDL 16/2012 y de diese marcha a tras a los procesos de desmantelamiento y privatización, creo que estaríamos a tiempo. Se ha demostrado el grado de implicación tanto de la población como de los profesionales de la salud con el sistema. Se dice que algo no se valora hasta que se pierde, y posiblemente ahora estemos poniendo en valor el sistema que teníamos y nos sintamos más comprometidos con su mejora.

P. ¿Qué defiende vuestra plataforma? ¿Se orienta a solo a personal sanitario?

R. Nuestra plataforma defiende la derogación del RDL 16/2012 y la recuperación de una sanidad pública y universal sin repagos, en el que con criterios de equidad se destinen los recursos a las personas que más los precisan.

En Yo Sí participan personas de todo tipo de profesiones y también profesionales de la salud. Nos dirigimos tanto a la ciudadanía como a los profesionales porque estamos convencidos que es toda la sociedad la que tiene que decir que ‘NO’ a esta pérdida de derechos

P. ¿Afecta a todas las áreas sanitarias por igual? ¿Cómo afecta concretamente al campo de las drogodependencias?

R. Este cambio afecta a todo el sistema, y no hay que dejarse engañar porque parezca que hay alguna excepción en los tratamientos en algunos supuestos de salud pública. Es un sistema que genera exclusión e inequidad.

Los pacientes con dependencias son personas especialmente vulnerables. Este sistema no tiene en cuenta a los enfermos que precisan recursos especiales ni tiene en cuenta las condiciones sociales del individuo. Una persona sin tarjeta actualmente tiene una enorme dificultad de acceso al sistema sanitario, y difícilmente podrá ser diagnosticado y tratado no sólo de su adicción, sino de otras patologías infecciosas o de salud mental que puedan padecer. Además en el área de las drogodependencias se vienen disminuyendo los recursos tanto para los tratamientos como para los procesos de rehabilitación psicosocial porque desde la perspectiva del mercado es un tipo de atención «no rentable».

«En drogodependencias se vienen disminuyendo los recursos porque desde la perspectiva del mercado es un tipo de atención "no rentable"»

P. ¿Estamos encaminados hacia un mundo con más personas adictas porque va a dejar de existir la sanidad universal?

R. Realmente la sanidad universal ya ha dejado de existir con el RDL 16/2012. Y no sé si habrá más personas adictas porque resulta complejo analizar las causas de las adicciones, pero lo que resulta evidente es que por este camino las personas con adicciones estarán peor atendidas y sus posibilidades de recuperación serán menores.

P. ¿Cómo se puede solucionar? ¿Puede un médico recetar a alguien que no es ‘legal’ o no está regularizado si el Estado le niega la asistencia y por tanto el tratamiento a ese paciente? ¿Puede tener problemas?

R. Aunque resulte difícil de creer, se está denegando la asistencia o se pide al paciente aporte una fianza de 400 euros antes de atenderle por urgencias, como ha pasado esta misma semana en la Fundación Jiménez Díaz. La ministra Ana Mato niega situaciones como ésta, de las que somos testigos cada día.

Ante esta situación muchos profesionales sanitarios están buscando vías para seguir atendiendo a todas las personas y desde Yo Sí intentamos facilitar información para que eso sea posible, y acompañamos a las personas afectadas para que no se les deniegue la atención. En algunos casos es incluso posible acceder a la medicación crónica.

Es posible que los profesionales que han hecho objeción de conciencia a esta normativa y deciden seguir atendiendo, puedan tener problemas legales, pero también es posible que los tengan quienes causen un daño en la salud de una persona por no atenderle en el momento y con los medios adecuados. Por desgracia los responsables últimos suelen librarse y acabarán echando la culpa a algún profesional como hicieron en el caso del fallecimiento de Alpha Pam.

P. Concretamente en la Comunidad Valenciana, llegó la noticia del cierre del Hospital de Bétera, un centro destinado a la rehabilitación y deshabituación de personas con trastornos adictivos. La situación no es mejor en el resto del país. ¿Qué va a pasar con esas personas?

R. La realidad es que las personas con adicciones precisan recursos especializados donde se les preste una atención adecuada a sus necesidades. En unos casos los pacientes de los recursos que se cierran son derivados a otros más sobrecargados y más lejanos a sus barrios, en otros se les adscribirá a un recursos menos adecuado a su realidad, y muchas veces se perderá el seguimiento y acabarán fuera del sistema.

«Las personas cuyos centros se cierran pueden acabar muchas veces fuera del sistema»

P. Las personas con trastornos adictivos tienen mayor riesgo de exclusión social y precisamente por ello se debería poner una especial atención hacia este colectivo. ¿Tiene en cuenta la reforma sanitaria este tipo de cuestiones?

R. En general no tiene en cuenta a ningún colectivo en riesgo de exclusión social. En unas recientes jornadas en las que participaban diversas entidades que trabajan con personas en situación de calle, el panorama que dibujaban era desolador. Cada vez menos recursos, más dificultades para acceso al sistema, más personas sin tarjeta viviendo en la calle que no tienen derecho a la atención sanitaria, etc. El relato de algunos casos pone los pelos de punta.

P. ¿Cómo se puede aportar desde casa ese granito de arena para que la situación mejore?

R. Creo que lo primero es tomar conciencia de lo que nos están arrebatando. Es necesario informarse de lo que está pasando a través de medios de comunicación independientes, porque la campaña para confundir a la población es muy fuerte. A partir de ahí se puede participar de cualquiera de las múltiples iniciativas y convocatorias que hay en defensa de un sistema público y universal. En Yo Sí existen múltiples formas de participar, especialmente a través de nuestros grupos de acompañamiento. En nuestra página existe abundante información.

Yo Sí Sanidad Universal