Respuesta de Yo Sí Sanidad Universal y Jo Sí Sanitat Universal al comunicado del Hospital de Dénia

  • Fuente: Jo Sí Sanitat Universal

Respuesta de Yo Sí Sanidad Universal y Jo Sí Sanitat Universal al comunicado del Hospital de Dénia en relación a lo sufrido por Milagros Villalobos en dicho centro (o lo que el hospital llama «el caso de la mujer venezolana embarazada»)

El Hospital de Dénia ha colgado en su página web un comunicado en respuesta a la historia de Mila, publicada en eldiario.es.

Desde Yo Sí Sanidad Universal (Madrid) y Jo Sí Sanitat Universal (Valencia) queremos puntualizar algunas de las cuestiones aducidas por el hospital:

  1. Atender pidiendo a la persona que primero firme un compromiso de pago o diciéndole que no tiene derecho a la asistencia gratuita no es atender. Y en el caso de las urgencias y de mujeres embarazadas, es además ilegal.

  2. El 9 de julio Mila acudió por primera vez a las urgencias del hospital por un sangrado repentino abundante. Al llegar a urgencias le dijeron que por no tener permiso de residencia y por consiguiente no tener tarjeta sanitaria no la iban a atender sin firmar antes un documento que la hubiera comprometido a pagar 185 euros si, pasados 10 días de la firma, no actualizaba su tarjeta sanitaria (algo que Mila no puede hacer porque no tiene permiso de residencia ni lo iba a poder conseguir en 10 días). Mila, consciente de sus derechos, intentó explicar que no tenía ninguna obligación de pagar la atención puesto que se trataba de una urgencia y además estaba embarazada. Ambos supuestos están recogidos por el Real Decreto 16/2012, que reconoce el derecho a ser atendido con cargo a fondos públicos en tales circunstancias, sea cual sea su situación administrativa o laboral (tenga o no tenga papeles, esté cotizando o no). No es la primera vez que se incumple la ley en los centros de salud y hospitales valencianos, y los informes del Observatorio del Derecho Universal a la Salud así lo reflejan: Finalmente, el día 12 de julio volvieron ella y su marido al hospital, ya que Mila seguía sangrando, y aceptaron firmar el compromiso de pago para poder recibir la atención. El médico la atendió y le dio cita para el día 16 de julio.

  3. El «parte de paciente privado», como dice el hospital de Dénia, que obligaron a firmar a Mila es otra forma de llamar al compromiso de pago, y genera factura. Y el Hospital de Dénia lo sabe. Este parte está diseñado para personas que acuden a urgencias de un hospital público y tienen cubierta la asistencia sanitaria por otras vías (mutuas de accidentes o laborales, seguro privado) y sirve para identificar a estos pacientes, que puedan llevar su tarjeta sanitaria hasta 10 días después de haber recibido la asistencia y de ese modo el hospital le puede cobrar a la mutua o al seguro privado. Las personas a las que se les ha privado de tarjeta sanitaria no son pacientes privados. No tienen la cobertura asegurada por otros medios. No van a poder regularizar su situación en 10 días. Nadie les va a dar la tarjeta sanitaria en ese tiempo. Si se da un parte de paciente privado a una persona sin tarjeta por culpa del RD-L 16/2012 se le está dando un compromiso de pago en urgencias y en el caso de Mila, a una embarazada. Dar un parte de paciente privado en esta situación es ilegal, además de disuasorio. Y sí, estamos de acuerdo con el Hospital de Dénia aquí, lo hacen muchos hospitales públicos. Pero los que lo hacen deben saber que lo hacen mal, muy mal. Con lo que no estamos de acuerdo con el Hospital de Dénia es con que un compromiso de pago no signifique que se vaya a facturar. Los partes de pacientes privados, o compromisos de pago, generan automáticamente una factura que llega a las casas de estas personas.

  4. Dos días antes de la cita con el médico, el 14 de Julio, Mila recibió una llamada de alguien que no se identificó y que le preguntaba por qué se había atrevido a acudir a solicitar atención sanitaria si «sabía que no tenía cobertura», que no la «cubría el servicio» y que no se le ocurriera volver a urgencias porque no la atenderían sin antes pagar la deuda de los 185 euros con la Seguridad Social. Además, esta persona, respondiendo a una pregunta directa de Mila, le informó de que cada consulta, que tendría que pagar, eran 60 euros. Finalmente le dijo que le iba a anular la cita del día 16 con el médico. Mila nos decía: «yo estaba asombrada y no lograba digerir la situación, y cuando "por fin" terminó la conversación, me puse a pensar en que yo no incurrí en ningún delito como ella me quería demostrar, que yo firmé el papel y acepté pagar a pesar de que la ley me beneficia en este Estado, así que ahora estoy en mi casa, esperando alerta, síntomas de cualquiera de las tres cosas que el médico quiso descartar, un ectópico, la continuación de un aborto o un embarazo de riesgo.» Y también: «mi marido está nervioso con la factura, pregunta todo el tiempo cuántos días faltan para que se venza y que no quiere que la ejecuten pero yo no creo que eso sea así de rápido. En todo caso, si la envían a casa se puede refutar con la tarjeta provisional que, confío en Dios, finalmente me concedan…»

  5. Respecto a la Trabajadora Social, Mila tuvo que hacer varios trámites. Primero acudió a su centro de salud y allí le dijeron que tenía que ir a la trabajadora social del ayuntamiento puesto que en el ambulatorio no había. La trabajadora social del ayuntamiento le empezó a tramitar la tarjeta de «embarazada extranjera» con toda la documentación que aportó Mila y con el informe del médico que confirmaba el estado de embarazo. La trabajadora del ayuntamiento a los pocos días tenía vacaciones, así que la trabajadora social del hospital de Denia se encargó de continuar los trámites y luego volvió a la trabajadora del ayuntamiento. En definitiva, Mila tuvo que hacer todo un peregrinaje por los centros para conseguir la tarjeta de embarazada. En estas idas y venidas constatamos además la falta de formación y de información que han recibido los trabajadores sociales y administrativas acerca de los derechos de los pacientes que carecen de tarjeta sanitaria y de cual es el modo de proceder en cada caso.

  6. Mientras se estaba tramitando la tarjeta de «embarazada extranjera», Mila sufrió un aborto, que confirmó el médico. Cuando volvió a la trabajadora social después de recibir la noticia y se lo comunicó, ésta llamó a la oficina de Afiliación y Validación de Alicante. Allí dijeron que como ya no estaba embarazada y no había dado tiempo a que se acabara de tramitar la tarjeta, se le iba a facturar toda la atención que había recibido hasta entonces. Una irregularidad flagrante que pone en evidencia que la Conselleria de Sanitat de la Comunidad Valenciana está actuando de manera arbitraria y saltándose la ley con las personas que quedaron excluidas del Sistema Nacional de Salud.

  7. En todo momento el trato del personal médico y de enfermeros ha sido muy bueno y no son los que han puesto dificultades en la atención sino todo lo contrario. El problema, como ya venimos comprobando estos dos años, está en la puerta de entrada del hospital, está en que los pacientes con frecuencia no consiguen llegar a ver al médico ni ser atendidos por las barreras que ha creado el Real Decreto 16/2012, pero no sólo. La Conselleria de Sanitat de la Comunidad Valenciana no ha sido capaz de informar y de establecer un protocolo claro de actuación que sirva para todos los centros de salud. Esto provoca una arbitrariedad en la manera de aplicar la ley en los diferentes centros de salud y hospitales y que el personal esté totalmente desinformado, con lo que ello provoca: compromisos de pago que disuaden a las personas que por ley deben ser atendidas sin cobro alguno, facturas en urgencias, problemas en la atención a menores y embarazadas, un Programa Valenciano de Protección de la Salud que no está llegando a las personas que podrían acogerse, etc. El Hospital de Dénia tenía en su mano actuar conforme a la ley y haber atendido a Mila en su primera visita al hospital, aunque ella se negara a firmar un documento que no tenía porqué firmar. Pero prefirieron ir más allá en la aplicación del Real Decreto y dificultar el acceso a la atención de una embarazada.

  8. Por último, consideramos que la identificación del día de cita de la paciente por parte del hospital de Dénia atenta contra su privacidad y no entendemos por qué el hospital difunde esta fecha.

Jo Sí Sanitat Universal y Yo Sí Sanidad Universal

Yo Sí Sanidad Universal